Una mujer NUNCA TENDRÁ VOCACIÓN AL SACERDOCIO, porque la vocación la da el Señor, y Él no se equivoca.
Por una cuestión de género se le debe negar el orden sagrado a las mujeres. Jesucristo no ordenó mujeres. Y los católicos seguimos el ejemplo del Señor.
De lo contrario, la Iglesia se convierte en un circo, divertido pero no se parece a la Iglesia del Señor.